martes, 12 de abril de 2016

Fallido intento.

A veces te concentras tanto en tratar de hacer las cosas bien, que olvidas eso: hacer las cosas bien.
Y eso me pasó esta mañana, yendo para la escuela. Debo admitir que salí tarde de la casa, pero aún estaba a tiempo para llegar.

Cuando llegué a la Vía Expresa, traté de ir lo más rápido posible hasta el próximo paradero, era quizás la última oportunidad de llegar temprano, hice lo más obvio, correr y correr como Forrest; sin embargo, caí. Un señor me ayudó a levantarme, y yo solo seguí corriendo, hasta que noté una mancha en mi polo, era casi imposible no darme cuenta de ella, pues era de un rojo congojo sobre un blanco franco. Tuve que continuar porque mi bus había llegado, logré subir.

Estaba llorando, y las personas me miraban, era incómodo. El cobrador empezó a pedir papel higiénico a los pasajeros para que pudiera limpiarme y evitara ensuciar el vehículo. Una dulce señorita (o señora, quién sabe) me ofreció su celular para que llamara a mis padres, le expliqué que lo haría apenas llegara al colegio.

Bueno, tuve que tomar otro carro hasta la escuela, qué cansado, lo normal hubiera sido caminar ese par de cuadras, pero no tenía ganas. Cuando llegué al paradero, me encontré con Angélica y me empezó a preguntar que me había sucedido y le empecé a explicar, medio riendo, medio llorando.

Ya era tarde, fuimos al baño y me ayudó a limpiarme. Después de encontrar algo de señal, llamé a mi madre, quién me dijo que le pasara con algún adulto responsable del cole; solo encontré a la directora, así que se la pasé. Automáticamente la directora me dijo que podía retirarme, traté de pedirle hielo, pero parece que solo quería que me fuera, y lo más pronto posible.

Fui al patio a despedirme de Ange, pero antes de irme, Patty, mi profesora de inglés, me detuvo y le tuve que explicar que tenía permiso de salida.

Así que así empezó mi día, con un mini problema.

Me dirigí hasta la oficina, tomé dos buses. Me empezó a doler toda la cara. Antes de entrar a la ofic me compré una empanada de pollo con champiñones en el café del costado; sin embargo, me costó demasiado comerla, en serio, el dolor era insoportable. Me quedé un rato esperando a que mi madre llegara para llevarme al hospital.

Cerca de la ofic hay un hospital, se puede llegar caminando, y bueno, aunque no sea mi local, me atienden mucho mejor que el hospital a donde pertenezco, así que el proceso fue rápido, la espera no fue mucha y me hicieron mi puntito, no era grande, pero claro que podía infectarse, así que terminé con un parche en la cara.

El doc que me atendió fue súper amistoso, igualmente la enfermera.